¿Qué pasa cuando el video de ventas más importante de un equipo de béisbol habla de tarifas, pero no de pasión?
¿Cómo convences a un inversionista de que patrocinar no es comprar un espacio publicitario, sino formar parte de una experiencia?
¿Y si la historia correcta logra lo que ningún dato técnico había podido: que el estadio se sienta desde el primer segundo?
Desarrollamos para Toros de Tijuana una pieza audiovisual comercial que transformó datos, tarifas y espacios publicitarios en una narrativa de marca, afición y experiencia diseñada para fortalecer la venta de patrocinios y abrir oportunidades comerciales.
Toros de Tijuana es una de las organizaciones deportivas más reconocidas del norte de México y un referente de la Liga Mexicana de Béisbol. Con sede en el Estadio Chevron, el club ha construido una identidad que va más allá del deporte: es una marca de entretenimiento familiar con una conexión profunda con la comunidad bajacaliforniana. Sin embargo, para atraer patrocinadores e inversionistas, el área comercial contaba con un video que, aunque visualmente bien logrado, se enfocaba casi exclusivamente en datos técnicos, espacios publicitarios y tarifas.
El resultado: baja retención y nula conexión emocional con los prospectos. El proyecto inició con una etapa de investigación en la que se analizaron el video existente, el Brand Book, presentaciones de venta y los materiales que el equipo comercial usaba en sus negociaciones. A partir de ahí, desarrollamos un concepto audiovisual que posiciona primero a Toros como una marca de identidad, orgullo y experiencia deportiva única. La historia muestra la emoción del estadio, la conexión con la afición y el impacto de la organización en la comunidad. Hasta después de construir esa conexión emocional, el video introduce de forma natural la información sobre audiencia, alcance y oportunidades de patrocinio. Así, los datos comerciales funcionan como respaldo de la historia — no como el elemento principal del discurso. El resultado es una herramienta de venta más persuasiva, que abre conversaciones reales con patrocinadores potenciales y comunica el valor de formar parte de la experiencia Toros de Tijuana.
Cada proyecto presenta obstáculos únicos que ponen a prueba nuestros límites creativos. Así abordamos las complejidades de esta producción.
El material existente tenía buena calidad visual, pero estaba enfocado en datos técnicos, espacios publicitarios y tarifas. Los prospectos lo veían como una presentación más, no como una razón para invertir.
Al estar basado en información racional, el video perdía la atención en los primeros segundos. El equipo comercial notaba que no abría conversaciones reales con patrocinadores potenciales.
El valor de Toros de Tijuana va más allá del juego: es una marca de entretenimiento familiar con arraigo comunitario. Ese intangible es difícil de comunicar con slides y números.
El nuevo video no podía abandonar los datos que el área de ventas necesitaba: audiencia, alcance, oportunidades. El reto era que los datos apoyaran la emoción sin volver a ser el centro del discurso.
Cada proyecto es una serie de decisiones. Estos son los momentos que dieron forma al resultado final.
Decidimos posicionar primero la experiencia: estadio, afición, orgullo. Los números aparecen después, como respaldo de una historia ya construida.
Analizamos el Brand Book, presentaciones de venta y materiales comerciales para entender qué necesitaba el equipo comercial antes de escribir una sola línea de guion.
La narrativa se construyó alrededor de la gente: la pasión que se vive en las gradas es lo que un patrocinador está comprando, no solo una valla o un logo.
El video está diseñado para que el equipo comercial lo use en negociaciones reales: una pieza que abre la conversación y deja espacio para presentar las oportunidades.