¿Qué historia puede contar un peleador cuando la cámara va más allá del octágono?
¿Cómo se construye la confianza necesaria para abrir recuerdos personales frente a cámara?
¿Qué se necesita para capturar la esencia de un atleta en solo dos días de rodaje?
En dos días y a más de 40°C, documentamos la historia de Edgar Chávez para UFC: la influencia de su abuelo y el camino que lo llevó al octágono.
UFC necesitaba una pieza documental que mostrara a Edgar Chávez más allá de su faceta como peleador, destacando la influencia de su abuelo en su camino hacia las artes marciales mixtas. La producción se concentró en solo dos días en Mexicali, con temperaturas superiores a 40°C, un gimnasio sin aire acondicionado y un peleador lesionado.
Resolvimos con una producción ligera y portátil, generando confianza antes de la entrevista y ajustando la dirección de fotografía para cuidar la lesión. El material se entregó satisfactoriamente, logrando una historia que humaniza al peleador y conecta con la narrativa internacional de UFC.
Cada proyecto presenta obstáculos únicos que ponen a prueba nuestros límites creativos. Así abordamos las complejidades de esta producción.
La producción debía completarse en dos días en Mexicali, coordinando horarios de entrenamiento, locaciones distantes y la disponibilidad del peleador sin margen de error.
Con temperaturas superiores a 40°C y un gimnasio sin aire acondicionado, los equipos industriales que refrescaban el espacio generaban demasiado ruido para registrar audio, obligando a trabajar en condiciones incómodas.
Edgar Chávez arrastraba una lesión que limitaba sus movimientos; fue necesario cuidar cada encuadre para que la lesión no afectara visualmente la narrativa.
La historia giraba en torno a su abuelo y requería abordar experiencias personales. Por la personalidad del peleador, la conexión no fue inmediata y la dirección tuvo que generar un ambiente de confianza antes de tocar los temas sensibles.
Cada proyecto es una serie de decisiones. Estos son los momentos que dieron forma al resultado final.
Mantuvimos un equipo portátil que permitió desplazarnos rápidamente entre locaciones y aprovechar al máximo el tiempo disponible con el peleador.
Antes de la entrevista, generamos una dinámica de conversación natural sobre Mexicali y otros temas, lo que permitió romper el hielo y que Chávez compartiera la historia de su abuelo desde lo personal.
Cuando la sesión programada al atardecer se canceló, la reprogramamos al amanecer del día siguiente, conservando una calidad de luz similar a la planteada.
La dirección de fotografía propuso ángulos específicos que documentaban al peleador sin hacer evidente su dificultad al caminar.